domingo, 26 de julio de 2015

LO QUE MENOS IMPORTA ES EL TEXTO.




LO QUE MENOS IMPORTA ES EL TEXTO.

En un Festival de Dramaturgia o de Literaturas dramáticas, quizá lo que menos debería importar es el texto. Creo que lo que importa  más bien es lo que se genera alrededor de ese texto, lo que se puede desencadenar. Estamos tan acostumbrados a tratar los textos dramáticas como si fueran "objetos" fundamentales para el hecho teatral, cuando en realidad, solamente son el único vestigio "cosificable" de un proceso teatral. Quizá deberíamos dejar de analizarlos como cosas y comenzar a desmenuzar las provocaciones que desencadena, las conexiones que realiza y las reconfiguraciones que plantea.

Incluso podríamos considerar al texto dramático como un organismo más, dentro de ese mundo vital que es el teatro. En un festival de dramaturgia, el texto importa menos que la lectura o las posibles lecturas que se generan, y las reconfiguraciones que se pueden generar en términos estéticos.

El Festival de la Joven Dramaturgia ha sido un espacio para cuestionar categorías como “Post-Dramático” o “Narraturgia”. Conceptualizaciones que si bien, en su irrupción generaron polémica y novedad, no logran dar cuenta de la complejidad de las literaturas dramáticas de los últimos años. El Festival no es un espacio de exhibición de los “mejores” textos de dramaturgos menores de 35 años. Es más bien, -al menos en mi experiencia- un espacio para desmantelar categorías hegemónicas, develar sistemas de funcionamiento de los mecanismos de legitimación artística; e incluso un espacio para pactos, promesas y conspiraciones.

En el taller del Maestro Alberto Villarreal, nos distanciamos de los juicios de valor estetizantes, para desmantelar, -o como diría el Mtro. Javier Serna- "decolonizar" la mirada acerca de los procesos artísticos. El objeto a diseccionar, es la dramaturgia misma como un sistema percepción de lo real, que configura un subsistema de interrelación expositivo, convivial; pero que esta relacionado en armonía o conflicto con un sistema de pensamiento occidental, moderno y capitalista.

Villarreal comienza a cuestionar el término de dramaturgia como un concepto objetivo, más bien relativiza la teatralidad como evento único y particular de cada país, cada estado, incluso cada persona. Esta visión descentralizadora, me recordó cuando alguna vez escuche a un funcionario de Conaculta, afirmar que era necesario “homologar un lenguaje común en términos artísticos”. En esa ocasión, debatimos sobre la pretención de tratar de imponer un modelo de organización del proceso creativo en realidades completamente ajenas. La reacción fue: “No queremos un lenguaje común”.



 (Díptero, de Aldo Reséndiz. Dir. Marco Vieyra).

(Leche de gato, Texto y dir. de Lucila Castillo)


Es aquí donde el sentido de la dramaturgia adquiere un sentido político y social. Estos movimientos reaccionarios o revolucionarios denominados “Post-Dramáticos” o de “Narraturgia”, dejan de ser un mero adjetivo estilístico, moda institucionalizada o demonizada, cuando revisamos que lo que esta de fondo son complejas relaciones sociales en conjuntos de reglas, operaciones y bordes que estructuran la producción de la realidad.

El Canon Dramático Occidental, es un sistema de organización con límites y posibilidades que definen las reglas de la dramaturgia (y sus correspondientes “trampas”) para generar en el espectador una forma estetizada de percibir la realidad.

Es interesante analizar como funciona el Canon Dramático Occidental como un sistema de valoración y de organización de historias, no sólo por un interés literario o teatral. Es interesante analizarlo, para estudiar como se estructura la realidad, y comprender las relaciones de poder en los sistemas de interacción humana. Es decir, en la medida que analizamos este canon aparentemente inocente, observamos su materialización en acciones individuales, políticas y económicas.


 (Country, Texto y dirección de Juan Carlos Franco)


Entendemos que el C.D.O. se materializa en un Sistema Teatral Burocrático Mexicano, que configura los imaginarios donde se nutren los discursos artísticos. Este sistema abarca desde miedos y deseos primitivos hasta las políticas públicas y sistemas de becas y reconocimientos.

Creo que de lo que se trata es de desactivar el sistema. El Sistema Teatral Burocrático Mexicano, desea que desees un puesto en la política o desea que desees la forma estética dominante. Si eres barbero, funcionas para funcionar para el sistema, si eres "inteligente" funcionas para legitimarlo. Sí causas problema, te absorbe, te doméstica, para que las siguientes generaciones deseen ser parte del sistema. Saber como funciona, no es para para que diseñes una nueva política cultural, es para que el discurso artístico TU PROPIA VOZ no se configure desde el sistema. Al final de cuentas todos somos la carne y la sangre del sistema ideológico. Supongo que, en la medida que me asumo como pieza de la maquinaria, surge la posibilidad de salir de la maquinaria.

Como dice Villarreal, en la medida que conocemos el sistema, podemos reprogramarlo.

Es entonces cuando surge otra voz, no definida por los parámetros de una bella voz, sino la posibilidad de crear un mundo. Por eso es importante estos espacios, no como núcleos de consagración de jóvenes promesas ni de legitimación de los próximos becados, sino, un espacio para discutir, analizar, pactar y conspirar.

(Chimpancé: Una Máquina Biológica, de David Colorado. Dir.  María Fernanda Monroy)

En este encuentro artístico, pasa a segundo plano, que lo que debe privilegiarse es el texto. Esto es una visión muy pobre. Debe privilegiarse al teatro, el encuentro, el intercambio de ideas, el debate. El culto a la personalidad es un larga tradición mexicana que debe romperse.  No necesitamos enaltecer el ego de los dramaturgos emergentes, sino agudizar la mirada en los procesos de estructuración de la dramaturgia y su tetradimensionalización en escena. Es un encuentro de continuidades y rupturas.

Me parece que en torno a la Semana de la Joven Dramaturgia, resulta trivial, enfocarnos en la calidad de los textos. La crítica y la pedagogía del arte, se limitaba a decir: "esto sirve", "esto no sirve". Se vanagloriaba por su habilidad para despedazar un texto, una puesta... cuando había alguna excepción, rápidamente se convertía en la Nueva Novedad. Pero no construía categorías ni elementos reflexivos, en el mejor de los casos apelaba a esencias, valores inmutables o impulsos románticos. Hoy lo que nos interesa es analizar como funcionan los sistemas de representación de realidad en su modalidad de "constructo social" o "teatral", entender el funcionamiento de la maquinaria, nos aleja del Arte y nos acerca al pensamiento.




(Los organizadores, principales conspiradores)