Si algo necesita la
comunidad teatral de Nuevo León es apoyar a las vocales Marilú
Martínez y Jeanny Carrizales. En la historia del Consejo para la
Cultura y las Artes de Nuevo León, este es un momento crucial para
los gremios artísticos, ya que se avecinan grandes cambios en
materia de política cultural originada por una serie de recortes
presupuestales ordenados a nivel federal y local que amenazan con
amagar la producción artística y cultural del estado.
Nuevo León siempre se ha
caracterizado por ser un estado líder, con una fuerte participación
nacional e internacional no sólo en teatro, sino en todas las
disciplinas artísticas. Sede de algunos de los festivales más
importantes del país y semillero de muchos creadores que están
marcando tendencia. Es importante no frenar este desarrollo y
consolidar las plataformas de producción artística no sólo en
beneficio de los creadores locales, sino posicionarse como punto de
encuentro para creadores nacionales y extranjeros.
Es importante apoyar a
las vocales del gremio de teatro, para configurar una visión
estratégica para la comunidad teatral de Nuevo León. Es necesario,
ayudar a formar un plan de trabajo consistente que permita consolidar
las políticas culturales en tiempos de recortes presupuestales.
Armar un frente común, no necesariamente con un perfil beligerante,
pero si acertivo que busque la mejor efectividad de los presupuestos.
Ciertamente, Marilú
Martínez y Jeanny Carrizales, enfrentan una administración marcada
por cambios administrativos que cambian la agenda y los procesos de
trabajo. Por tal motivo, necesitan el apoyo en términos de visión y
experiencia de los ex-vocales Carlos Gueta, Ángel Hinojosa, Javier
Serna, Enrique Gorostieta, Tere Medellín e incluso, y a la
distancia, de Mario Cantú Toscano. Lo que se trata es de aprovechar
el conocimiento generado en las diferentes vocalías. Sumar este
conocimiento, podrá potenciar su labor como vocales, labor que vale
la pena señalar, es realizada sin remuneración económica.
Tenemos que recordar que
el Conarte tiene una organización muy particular. En teoría es una
estructura abierta y democrática, en la que la comunidad artística
tiene una participación directa, a través de sus representantes,
-los vocales- los cuales participan directamente en la dirección y
administración de la política cultural. Debemos recordar que los
vocales forman parte de una estructura organizativa que permite
incluso disentir y negociar de manera abierta y democrática los
términos de las políticas culturales.
En la última reunión
del gremio de teatro, de manera general había un extrañamiento ante
los cambios presupuestales. Si bien, los recortes federales mermaron
a toda la estructura del Conarte, hubo programas que desaparecieron,
algunos que recibieron mucho más apoyo y otros que fueron más
afectados. La premura y opacidad con la que se realizaron estos
ajustes, sin permitirle reaccionar si quiera, me hizo reflexionar en
torno al apoyo que necesitan las dos representantes por parte de la
comunidad teatral.
En primer lugar, como
gremio, necesitamos el acercamiento de los vocales de las
administraciones anteriores, para conocer a profundidad los programas
y funcionamiento de la estructura administrativa del Conarte. En
segundo lugar, el acercamiento y la colaboración de la comunidad
teatral para diseñar una visión de conjunto, que tienda estrategias
efectivas para responder a los retos de la cultura en tiempos de
recortes presupuestales. En tercer lugar, propiciar el acercamiento
hacia los gremios de las diferentes disciplinas para sumar esfuerzos.
Uno de los temas a tratar
próximamente tiene que ver con el Encuentro Estatal de Teatro y el
Festival de Teatro de Nuevo León. Este suele ser uno de los temas
que más interesa a la comunidad y que cada año cambian las reglas;
pero hay algunas condiciones que se mantienen y que resultan
sensatas. Una de ellas tiene que, sólo pueden participar grupos
profesionales. Es decir, no pueden participar grupos de aficionados
ni exámenes de estudiantes de teatro. Lo cual tiene sentido, ya que
los exámenes y trabajos escolares, aunque sean de una disciplina
artística pertenecen al orden académico, y tiene su propio proceso
y sus propios espacios de exhibición en los certámenes de teatro
universitario o de estudiantes de teatro.
El objetivo de las obras
de teatro escolares es cumplir un programa académico, su
participación en un Encuentro Estatal de Teatro, pone a los
estudiantes en una situación de desventaja porqué el público que
asiste a estos eventos, asiste bajo la premisa que es un espectáculo
profesional. Si la obra tiene carencias, se expone el trabajo a
críticas y una percepción de mala calidad del teatro regiomontano
por parte del público, lo que pudiera llegar a desalentar la
formación de nuevas audiencias.
Respecto al ingreso al
Festival de Teatro, tema que se vuelve en ocasiones polémico, las
reglas suelen modificarse año con año. En la mayoría de las
ocasiones anteriores, un jurado integrado por teatristas de la misma
comunidad regiomontana era elegido para dictaminar las obras que
formarían parte de la selección oficial de este festival, sin
embargo, en algunas ocasiones han despertado suspicacias. La
sensación que suele existir es que pesan más los compromisos
personales que la calidad de las obras seleccionadas. Aunque
generalmente estas suspicacias desaparecen en la medida que los
montajes seleccionados comienzan a participar en otros festivales.
El modelo de selección
del pasado festival consistió en un jurado externo, integrado por
programadores de otros festivales. Este jurado evaluaba carpetas y
videos de las obras para establecer su dictamen. La ventaja de este
modelo, -que por cierto, es el modelo que emplean la mayoría de los
festivales-, es que además de ofrecer mayor objetividad, ya que los
programadores suelen tener una mirada especializada respecto a las
artes escénicas y evita la suspicacia del compromiso personal.
Nuestra vocal, Marilú
Martínez comentaba que, sería interesante que el jurado estuviera
formado por algún creador con trayectoria residente en Nuevo León.
Sin embargo, considero más oportuno los jurados se integren por
programadores de otras ciudades. Si queremos que la actividad
profesional crezca, hay que buscar mecanismos de expansión. Un
jurado externo que se dedique a la programación de obras en
festivales puede abrir esa puerta.
Sin embargo no hay que
desestimar la intención de Marilú. Posicionar a los decanos del
teatro regiomontano debe ser uno de los objetivos de esta nueva
visión estratégica, pero puede si realmente queremos darles el
lugar que les corresponde, pienso que ese lugar debe ser como
líderes de opinión en las reuniones de gremio, incluso en las
reuniones del Consejo.
Estamos en tiempos de
crisis, la situación internacional y nacional son complejas. El
asunto de los recortes presupuestales amenazan con ahogar los
esfuerzos de los artistas por enriquecer el panorama artístico y
cultural. Pero los tiempos de crisis, además de desafíos también
abren oportunidades para estimular la creatividad y diseñar formas
más ingeniosas de producir.
Nadie nace sabiendo todo,
y es deber de nuestra comunidad artística apoyar a nuestras vocales
para cumplir los objetivos propuestos. Entender la complejidad de
este mundo exige también una rápida capacidad de respuesta.
Apoyemos a nuestras vocales.

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