sábado, 21 de junio de 2014

PARTE 5: 
Un enfoque rizomático para la puesta en escena.
 
Ponencia presentada el viernes 14 de marzo de 2014
en el Congreso de Narrativa en Escena VOX ORBIS V 
en el ITESM, Monterrey, Nuevo León México


4.- Texto dramático y puesta en escena.

Sánchiz Sinisterra (1982) señala que “un texto teatral es un enunciado que lleva inscrita las condiciones específicas de su enunciación: quien habla, a quien, dónde, étc. O, dicho de otro modo, un discursa que organiza sus situaciones y posiciones discursivas a partir de los códigos de la teatralidad vigente. Al respecto afirma que cualquier texto, puede ser un texto teatral, labor en la que ha sido sobresaliente la relación que ha otorgado a la narrativa y la palabra dramática. La importancia de la palabra dramática como primer dispositivo organizador de la puesta en escena adquiere una relevancia fundamental. Incluso los momentos históricos en los que se trato de disminuir la importancia del texto escrito en relación a otros componentes del acontecimiento teatral en primacía de la imagen o la condición del cuerpo en escena, considero que la acción escrita, adquiere nueva relevancia, ya que, el teatro escrito suma a su bidimensionalidad el frenesí de la cultura contemporánea. Señala Sánchiz (1992) que: “una obra teatral es el registro verbal, literario de mil posibles acontecimientos escénicos, entendiendo por acontecmiento escénico el encuentro de unos actores y unos espectadores en un espacio concretos”. Por lo tanto, el dominio del texto escrito, se encuentra inscrito en el campo del teatro, y dado que ha sido escrito para su puesta en escena no se rige bajo los canónes de la literatura, sino que reclama su propia especifidad como acontecimiento teatral en potencia.

5.- El enfoque rizomático entre la dimensión textual y el hecho escénico.

Para Deleuze y Guattari, un rizoma es un modelo descriptivo en el que la organización de los elementos no sigue líneas de subordinación jerárquica, sino que cualquier elemento puede afectar o incidir en cualquier otro. En este modelo, cualquier elemento puede incidir en la concepción de otros elementos de la estructura sin importar su posición. El rizoma carece, por lo tanto, de centro.

Un modelo rizomático para la puesta en escena escapa del pensamiento binario, en el que  un texto es presentado para transmitir el mensaje del autor, por el contrario, no buscaría descurbrir la verdad que se propone en el texto ni asignar a cada significante un significado concreto, sino recibir con la entraña y en el seno de las propias configuraciones conceptuales, esperar los brotes improbables y los no tan improbables.

El rizoma aborda la multipliciad y la simultaneidad, opera conectando dimensiones diferentes de manera imprevista, por medio del agenciamiento. No hay imitación ni semejanza, sino surgimiento de series heterogéneas. De la misma manera, un texto drámatico no es una imagen del mundo, sino que hace rizoma con el mundo. Un texto drámatico no es el testimonio del mundo en un momento histórico, sino que es la condensación, la memoria de todos los mundos posibles.

Sánchiz (1992) propone al lector teatral, director en potencia algunas recomendaciones para abordar la palabra dramática. Señala que la lectura, representación teatral en potencia, configura un espacio escénico preciso, delimitado, sólido y altamente sensorial, aunque no responde a las convenciones y límites vigentes. Es capaz de percibir la simultaneidad y la interacción de todos los sistemas de signos que estan ahí, aunque el texto teatral no los focalice o ni siquiera los mencione. Afirma: “No solamente le desconciertan las palabras y las acciones, le resultan extrañas, sospechosas y le desconciertan. Cree adivinar segundas y terceras intenciones, mentiras deliberadas, autoengaños. (…) Pero en todo ello no ve solamente el genio de un autor o la complejidad de seres que le parecen humanos. Percibe ademas otras voces: voces del autor en los personajes, voces de otros autores en el autor. Imágenes insólitas invaden la escena, imágenes que proceden de viejos escenarios, de otros dominios artísticos, del borroso filme mudo de la historia y del mito… y también de su propio tiempo biográfico: jirones de la infancia, deseos y temores presentes, noticias, sueños, libros, experiencias. Y todo resuena y espejea.

Señala que este espacio imaginario reclama su propia organización, un microcosmos que reclama su espacio, su tiempo y sus leyes y termina: “culmina cuando ese microcosmos quiere ser compartido, confrontado, puesto a prueba como dispositivo de encuentro e interacción con ese Otro concreto y abstracto que es el público. Deseo de lector totalitario, pasión de demiurgo vulnerable, “director teatral”, por mal nombre.

BIBLIOGRAFÍA

Deleuze, Gilles y Guattari, Felix (1980): “Introducción: Rizoma”, visto en Deleuze, Gilles y Guattari, Felix: “Mil Mesetas: Capitalismo y Esquizofrenia” Editorial Pre- Textos. España 2006.

Sánchiz Sinisterra, José (1982): “El Teatro Fronterizo, taller de dramaturgia”, Sánchiz Sinisterra, José “Lectura y puesta en escena”, vistos en (1992):  Sánchiz Sinisterra, José:    “Fragmentos de un discurso teatral”. Editorial Innova. México 2013.

Spregelburd, Rafael (2010): “El futuro del teatro”, videoconferencia en TEDx Buenos Aires. http://www.youtube.com/watch?v=8EEZdO0KAGo


 

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